¿Qué pasa realmente cuando participas en una formación Erasmus+?
Más allá de los programas, los objetivos o las metodologías, hay algo que solo se entiende viviéndolo: la experiencia. Durante el Training Course ArtCoaching, dos personas de Asturias participaron como parte de nuestro grupo y vivieron durante varios días un proceso intenso de aprendizaje, convivencia y crecimiento personal y profesional.
En lugar de explicarlo desde fuera, preferimos dejar espacio a quienes lo han vivido. A continuación, compartimos sus palabras, tal y como las escribieron, para acercarte de forma directa a lo que significa formar parte de un proyecto Erasmus+.
Para mí la formación fue una experiencia muy enriquecedora a muchos niveles. Ya solo poder juntarnos y convivir durante 8 días con personas de lugares, culturas y condiciones sociales diferentes, fue de gran riqueza.
Recibimos una base teórica sobre los temas relacionados con la comunicación, emociones y escucha activa, que pudimos llevar a la práctica y vivenciar a través de diversas actividades grupales.
Durante todo el proceso, las formadoras del curso: Ana, Andrés y Aneta, pero también las personas del centro donde nos quedamos, crearon un espacio seguro donde pude sentir la confianza de compartir de forma sincera y sentir un buen recibir.
Sentí una gran diversidad y apertura por parte de todas las personas del grupo. Pudimos crear juntas, aprender de las otras y también compartir desde una misma sin sentirse juzgada. Ha sido una gran experiencia de la que traigo herramientas para compartir en mis proyectos en Asturias.
Ula
El Proyecto ArtCoaching se conforma en mi memoria como el mejor ejemplo de educación no formal. Los temas tratados han sido de una calidad excepcional; la combinación entre teoría y práctica estuvo presente en todo momento, entendiendo los tiempos de las personas participantes mucho antes que nosotras mismas. Era consciente, en Polonia, de la cantidad y calidad de conocimientos que estaba adquiriendo (a nivel profesional y personal) pero, una vez de vuelta a la realidad, pude ver que estos habían sido más de los que pensaba. Contaba con herramientas y perspectivas nuevas aunque, las sentía interiorizadas, entendí pronto que se debía a metodología que habían utilizado durante todo el training course.
No puedo dejar de mencionar los cuidados y el espacio. No es casualidad que las. personas participantes señaláramos desde la primera cena la calidad de la comida y lo cuidados que estaban los espacios. Los tiempos personales fueron igualmente atendidos, con delicadeza y mimo. En la ceremonia de cierre, todas y cada una de nosotras agradecimos habernos sentido seguras y cuidadas; considero que no hay mayor ejemplo.
Respecto a mis compañeras, ha sido un placer compartir con ellas once días en la montaña polaca. Aún vuelvo a las conversaciones del mes pasado en busca de inspiración y puntos de vista diferentes. Anna y Andrea diseñaron y ejecutaron un proyecto de una excelencia rotunda. Es difícil explicar lo agradecida que me siento de haber participado en su programa sin caer en tópicos. Lo cierto es que nunca antes había aprendido tanto, ni me había sentido tan respetada y cuidada en un proyecto de este tipo. Con el paso de las semanas, cuando las experiencias se asientan y releo lo que escribí en mi diario, puedo decir que me siento profundamente agradecida y feliz de haber tenido la oportunidad de formar parte de un proyecto creado por Anna y Andrea.
Tamara












