DIFERENTES PERSONAS, CULTURAS Y RECUERDOS INOLVIDABLES
Todo empezó con un correo electrónico y un tal intercambio. Seis jóvenes y seis encuestas. ¿Qué podría pasar?
Un 21 de agosto nos encontrábamos los seis en el aeropuerto: Edu, Armando, Hugo, Carla, Salomé y Lara. No nos imaginábamos la aventura que nos esperaba. Aunque no nos conocíamos de nada, después de unas pocas risas y anécdotas nos hicimos amigos, para bien o para mal.
Llegamos a Italia, nos subimos a un par de trenes y, por fin, llegamos a nuestro destino. Al principio fue incómodo: muchas caras desconocidas e idiomas incomprensibles. Sin embargo, hicimos nuestro primer amigo, Olivers, un chico de Letonia muy simpático. Cenó con nosotros y nos dejó pasar la noche en la habitación que compartía con Hugo.
Rápidamente empezamos a conocer a los demás, especialmente a los italianos, con los que pasábamos la mayoría de las tardes. Cada vez hablábamos con más gente, como el cocinero, Mauricio, que era de Perú, o Enrico, el cocinero que nos sacaba comida de la cocina a escondidas.
También estaban los chicos de Letonia y Austria. Nos costó empezar a hablarles, pero el tiempo hizo su magia. Nos llevamos grandes recuerdos y amistades para toda la vida, como Maria y Mattia, de Italia, que siempre nos hacían reír, o Kurts, de Letonia, que le dio el mejor ramo de flores a Hugo.
También probamos comida de otros países, bailamos danzas tradicionales y cantamos canciones todos juntos en la sala de actividades, que guarda nuestros mejores momentos.
Entre nuestros recuerdos favoritos está el día que bajamos al Lago di Como a hacer kayak y paddle surf o, para Hugo y Armando, el día que se fueron de ruta por la montaña con los italianos (les cayó una buena).
Al final, entre risas y juegos, el viaje llegó a su fin. Y, aunque nos costó despedirnos, volveríamos a hacerlo, porque una experiencia como esta vale la pena.
Armando, Carla, Edu, Hugo, Lara, Salomé


















